Programas cerrados para equipos de empresa, presenciales o en remoto. Antes de la primera sesión miramos cómo trabaja cada área, y los ejercicios se construyen sobre eso. Al terminar, cada persona se lleva algo suyo funcionando y no un certificado de asistencia.
Es el punto de partida para la mayoría de las empresas.


















Casi todas las empresas con las que hablamos ya han hecho una sesión de introducción a la IA. Nadie recuerda qué se contó y nadie cambió cómo trabaja. Suele ser por lo mismo.
Una sesión sobre lo que sabe hacer un modelo genera entusiasmo el mismo día y nada la semana siguiente. Lo que se retiene es lo que cada uno ha hecho con un asunto suyo delante, con sus datos y su formato.
Quien revisa contratos y quien prepara ofertas no necesitan la misma sesión. Cuando el temario es único, la mitad de la sala está oyendo algo que no va con ella y desconecta a los veinte minutos.
La curva de olvido no la arregla un manual en PDF. Si al volver al puesto no hay a quién preguntar cuando la cosa no sale a la primera, en dos semanas se vuelve a hacerlo como siempre.
Desde febrero de 2025 el Reglamento europeo obliga a que el personal que usa IA tenga formación adecuada, y desde agosto de 2026 hay autoridades con poderes para supervisarlo. Una lista de asistentes no acredita gran cosa. Qué pide de verdad el artículo 4.
Entrevistas cortas con los responsables de cada área y un cuestionario al grupo. De ahí sale qué hace cada uno todos los días, qué parte de eso puede hacer una máquina y de qué nivel parte cada persona.
Cada sesión abre con un caso de la propia empresa y termina con el participante habiendo construido algo que puede usar al día siguiente. Presencial en vuestras oficinas o en remoto, con el mismo contenido.
Canal abierto para las dudas que salen al aplicarlo, que son las que de verdad enseñan. Es el tramo que separa una formación que se usa de una que se archiva.
Impartimos presencialmente en Madrid y en el resto de España, y en remoto para equipos repartidos entre varias sedes. El contenido y el trabajo previo son los mismos en las dos modalidades, y la elección se hace mirando dónde está el equipo y qué tipo de ejercicios queréis hacer en sala.
Los itinerarios se cierran después del diagnóstico, con los casos que hayan salido. Esto es lo que suele aparecer.
Dónde hay retorno y dónde no lo hay, qué se puede delegar en una máquina y qué no debe delegarse nunca, y qué normas internas conviene tener escritas antes de abrir la puerta al resto de la plantilla.
Extracción de datos de documentos, conciliaciones, informes recurrentes y toda la redacción que hoy se resuelve copiando y pegando de un correo anterior.
Preparación de ofertas, seguimiento de la cartera, contenido con la voz de la casa y análisis de lo que ya está en el CRM y nadie mira.
Documentación, consultas repetidas, control de calidad de datos y las automatizaciones que unen dos programas que no se hablan entre sí.
Qué se puede introducir en una herramienta de IA y qué no, cómo se comprueba lo que devuelve y a quién se pregunta cuando hay duda. Es el itinerario que da respuesta a la obligación de alfabetización del Reglamento de IA, y el que suele hacer falta antes que ningún otro.
El artículo 4 obliga desde el 2 de febrero de 2025 a adoptar medidas para promover la alfabetización en IA del personal. Alcanza a cualquier empresa cuyo equipo use IA en su nombre, sin distinguir por el riesgo del sistema.
El Ómnibus Digital de julio de 2026 cambió su redacción: ya no hay que garantizar un nivel de nadie en particular, hay que adoptar medidas. Es una obligación de medios y no de resultado, y eso desactiva el argumento de la multa, pero no la obligación.
Lo que no cambió en ninguna de las dos redacciones es qué hay que tener en cuenta al cumplirla: el contexto previsto de uso y los colectivos de personas que van a usar los sistemas. Por eso un curso idéntico para toda la plantilla no responde al artículo ni en la versión de 2024 ni en la vigente. No distingue quién usa qué. La redacción vigente, comparada con la anterior.
Este programa está construido justo sobre esa distinción, y de ahí salen las tres cosas que se pueden enseñar cuando alguien pregunte.
El diagnóstico previo deja por escrito qué herramientas se usan en cada área y para qué. Sin ese mapa no hay manera de sostener que se tuvo en cuenta el contexto previsto de uso.
Quien redacta con un modelo generativo y quien introduce datos de clientes en una herramienta que puntúa no necesitan la misma sesión ni las mismas advertencias. La formación se parte por ahí.
Registro nominal de asistencia, material fechado y la razón por la que cada perfil llevó el itinerario que llevó. El texto vigente no pide un nivel medible de nadie, pide medidas, y una medida se acredita explicando por qué era la adecuada.
El programa es bonificable con FUNDAE, con cargo al crédito de formación de la compañía.
Ese crédito no se traslada de un año al siguiente, así que lo que no se consuma antes del 31 de diciembre se pierde.
Las imparte el equipo que hace los proyectos, no una bolsa de formadores contratados para la ocasión. Trabajamos con inteligencia artificial todos los días construyendo agentes, automatizaciones y software para clientes, y lo que se enseña el lunes es lo que estamos usando esa misma semana.
Llevamos más de 600 profesionales formados en siete países, en empresas, en organismos internacionales como la FAO y en universidades, incluido un curso con sello de la Universidad Politécnica de Madrid. Los proyectos están publicados uno a uno.
Una primera conversación, sin coste y sin compromiso: qué áreas usan IA hoy, qué están haciendo con ella y qué formación tiene sentido antes de gastar el crédito del año. Si encaja, lo siguiente es el diagnóstico previo.
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